Aikido

El Aikido es un arte marcial moderno del Japón, cuya característica fundamental es la búsqueda de la neutralización del contrario en situaciones de conflicto , dando lugar a la derrota del adversario sin dañarlo.

AIKIDO: Es la vía para la coordinación y armonía de la energía física y mental.

AI: Unión, Armonía, Amor.

KI: Energía, Fuerza vital

DO: Camino, Vía, Sendero

Traduciendo el concepto de Aikido:

“La Unión de la Energía en el Camino”

¿Qué es Aikido?
El Aikidō (合気道 o también 合氣道  usando un estilo más antiguo de kanji) es un gendai budō, o arte  marcial japonés de origen reciente. Fue creado por Morihei Ueshiba (植芝盛平) a quien comúnmente se llama muy respetuosamente ō-sensei (大先生) o “gran maestro”.Ueshiba concibió el Aikidō a partir de su experiencia con el Daitō-ryū Aiki-jutsu (大東流合気柔術) una forma de jūjutsu con muchas técnicas conjuntas y la práctica del kenjutsu (剣術) o esgrima japonesa.
El  Aikido es un arte orientado a la defensa, con una profunda base  filosófica, en el cual el defensor redirige el movimiento y la energía  del ataque a su oponente. Lo practican hombres y mujeres, sin importar  su estatura, peso o edad. Es una de las artes marciales más difíciles y  requiere años de práctica conseguir realmente defenderse a partir de sus  técnicas.
El  Aikido rechaza cualquier tipo de competencia. Enfatiza el desarrollo de  la mente, el cuerpo y el espíritu hasta conseguir la completa armonía.  Las clases consisten en observar la demostración de técnicas que lleva a  cabo un profesor (sensei) y luego se debe trabajar con uno o varios  compañeros intentando repetir los movimientos, mejorando de esa manera  la técnica y logrando una mayor comprensión del Aikido. La movilidad, la  posición, la precisión y la coordinación son elementos importantes para  ejecutar las técnicas y los estudiantes aprenden a llevarlas a cabo de  manera flexible y adaptativa.
Escala Jerárquica:
La estructura jerárquica del Aikido es parecida a la adoptada por las mayores artes marciales. Los estudiantes de este arte están dividos en dos categorías: una incluye los grados KYU, y la otra los grados DAN.
A los grados KYU (Mudansha) pertenecen los estudiantes que aún  no han recibido su cinturón negro. De acuerdo con su nivel de experiencia, estos son subdivididos en grados que usualmente comienzan con el 6to Kyu (el más bajo)  y luego progresan  en forma ascendente hasta el 1er Kyu.  En la mayoría de las escuelas todos los estudiantes de grado Kyu utilizan el cinturón blanco en sus uniformes. En algunas otras escuelas, sin embargo se utilizan de  color para diferenciar el grado Kyu al cual se pertenece, como se acostumbra en otras artes marciales.
A los grados DAN (Yudansha) pertenecen  aquellos estudiantes  de aikido que ya han obtenido su cinturón  negro. De acuerdo  a su experiencia y habilidad, están divididos en grados que van en forma ascendente desde el 1er. Dan (shodan) al 9no. Dan (Kyudan) y siguiente.
Al fundador del aikido, Morihei Ueshiba se le reconoce como O´Sensei  (Gran Maestro), él, su hijo Kisshomaru y su nieto Moriteru, de acuerdo a la tradición japonesa, estan por encima del sistema de grados, teniendo el título de Doshu (Líder del Camino). Los estudiantes  que tienen el grado DAN, del 1ro. en adelante usan el cinturón negro en su uniforme (Gi) y sobre el, el pantalón falda negro o azul, todos los estudiantes sin importar su rango utilizan Hakama, como lo hacen los estudiantes de arquería japonesa (Kyudo), esgrima japonesa (Kendo), etc.
En los grados DAN existen tres títulos de maestros. El de mayor jerarquía es:
Shihan(Maestro de maestros), que usualmente es de 6to. DAN en adelante.
Shidoin(Profesor o instructor, usualmente de 4to. ó 5to. DAN en adelante.
Fuku Shidoin (Profesor asistente), usualmente de 3er. Dan en adelante. No todos los estudiantes de Aikido de esos grados DAN son shihan, shidoin o Fuku shidoin, estos títulos son otorgados.
Historia de los grados:
En esta sección hemos incluido parte de las enseñanzas de Tamura sensei sobre la historia de los grados.
El Dan de los grados de Judo o Aikido, se escribe con un carácter que significa “grado”, “peldaño”.
Una escalera se sube o se baja, peldaño a peldaño, no se la puede franquear de una sola vez como por medio de un ascensor o una escalera mecánica.
Esta palabra lleva consigo la idea de separación e indica el método necesario para llegar a un fin. En mí opinión, es por lo que ha sido elegida para significar los grados. De todas maneras, la aparición de este sistema de grados en el mundo del Budo es reciente.
Jigoro Kano, el fundador del Judo, lo habría instaurado durante la era Meiji (1868-1912). En los bujutsu anteriores, los títulos de grados existentes eran los inka, menkyo, etc… Estos sistemas sobreviven todavía en los bujutsu y en el Budo clásico (Kobudo) que se sigue practicando en nuestros días. Este sistema comprendía las clasificaciones siguientes: Shoden, Chuden, Okuden, Menkyo, Kaiden, Mokuroku, Inka (certificados o títulos otorgados por las escuelas tradicionales y equivalentes al menkyo kaiden).
Este sistema aseguraba la transmisión de los secretos del arte a los discípulos.
Shoden: transmisión inicial, lo que se transmite para comenzar.
Chuden: transmisión media, que asegura que la mitad del camino ha sido recorrido.
Okuden: transmisión profunda de las enseñanzas esenciales, como el sentido oculto, es decir okugi, higi.
Menkyo Kaiden: certificado y título de aquel a quien todos los secretos han sido transmitidos sin reservas.
Aquel que había recibido el menkyo kaiden podía ser llamado a suceder a su maestro o a fundar una rama de la escuela enseñada por su maestro.
Los sistemas de inka o menkyo kaiden (certificados de transmisión) o de Dan están indisolublemente ligados a los métodos de enseñanza.
El sistema progresivo de los certificados de transmisión que lleva de las técnicas simples a las técnicas complicadas puede parecer lógico. No obstante si cambiamos de punto de vista y nos situamos en la perspectiva del bujutsu que decide de la vida y de la muerte, no es posible olvidar que aunque se hable del discípulo, y aunque en el seno de este sistema la personalidad del discípulo sea el punto principal, el maestro, por prudencia, no habrá enseñado de una sola vez ni todas las técnicas ni todo su contenido.
A lo largo de los años de enseñanza el maestro puede observar la técnica, la actitud y los actos de su alumno. Puede entonces dar un diploma con todo conocimiento de causa solo a aquel que lo merezca (okugi, inka, menkyu, kaiden.)
Tenemos que pensar que kuden (transmisión oral), i’shisoden (la transmisión a un sólo hijo) al igual que la prohibición de aceptar o de provocar desafíos entre escuelas antes de la obtención del menkyo kaiden parecían indicar que la enseñanza no era transmitida de manera íntegra.
Ahora bien, el Budo moderno es el fruto de una época de paz. Lo que hace que tienda cada vez más hacía la evolución espiritual y física antes que a la perfección de las técnicas. Desde el comienzo del estudio, es desvelada la totalidad de las técnicas, nada cambia en si en las técnicas, solo la ejecución evoluciona al mismo tiempo que el practicante se afina y se transforma. La progresión se estructura de manera que cuerpo y espíritu evolucionen a la vez. Los grados Dan son los hitos de esta evolución.
Antes de la 2ª Guerra Mundial y hasta su fin, la universidad del Budo japonés, el Butokukai, otorgaba grados y títulos de enseñanza. Estos títulos son renshi, kyoshi, hansi; los grados van desde el 1º hasta el 10º dan.
Sería bueno que nos parásemos un poco para ver lo que significará el hansi:
Las condiciones requeridas para pretender acceder al título de kyoshi son como mínimo el grado de 5º dan, una vida social correcta y un gran conocimiento del Budo. Tras siete años y con una edad mínima de sesenta años se puede pretender acceder al siguiente nivel: el de hanshi.
El conocimiento técnico ha llegado a la perfección. El practicante es además un modelo para los otros por el ejemplo dado por una conducta social irreprochable.
El resultado de las acciones realizadas en favor del Budo se manifiesta en todos los niveles. El título de hanshi manifiesta pues la conjugación de los siguientes elementos: técnica corazón, espíritu de contribución a la causa de su disciplina. En el marco del sistema de grados kyu-dan cada uno debe encontrar su propio lugar tomando como referencia el sistema de títulos de enseñanza, la justificación de este sistema de grados será pues el ayudar a evaluar el nivel de su propio trabajo y comprender su finalidad.
Al igual que los peldaños de una escalera, los grados dan deben ser franqueados uno por uno con una voluntad infranqueable de progreso. Hoy en día los grados son atribuidos en Japón en función de los tres puntos siguientes: – técnica – personalidad y realización – lo que el practicante consagra de vuelta a su arte.
Incluso si su técnica es excelente, un practicante con una vida desordenada o con el carácter perturbado no accederá a los grados más elevados. Por el contrario, alguien que practique desde hace mucho tiempo, que su técnica deje de desear, pero que manifiesta grandes cualidades y que haya prestado grandes servicios a su disciplina puede verse poseedor de un grado elevado ya sea como grado ordinario o como grado honorífico.
Aunque los grados honoríficos pueden ser dados sin una mención especial, hay que pensar que el receptor no cometerá el error de tomarlos por otra cosa de lo que verdaderamente son.
En nuestros días, algunos países como Francia, otorgan sus grados a nivel nacional. Sin embargo, lo normal es que cada escuela, federación, organización o jefe de escuela distribuya sus propios grados.
Actualmente el Aikikai ha vuelto a la antigua tradición y no otorga grados superiores al 8º dan a practicantes vivos. Es importante recordar que los niveles indicados corresponden a un mínimo requerido de conocimientos y que no basta con disponer de unos conocimientos aproximados de este mínimo para reivindicar un derecho sobre un grado.
Sentido de los grados en Aikido:
SHODAN: SHO es el principio, lo que comienza. El cuerpo ha llegado por fin a intentar responder a las órdenes y a reproducir as formas técnicas. Se comienza a tener una vaga idea de lo que es el AIKIDO. Hay que practicar o demostrar tan lento como sea necesario, pero con la máxima precisión y exactitud.
NIDAN: Al trabajo del primer Dan se le añade rapidez y potencia al mismo tiempo que se demuestra una mayor estabilidad mental. El practicante tiene la sensación de haber progresado. El jurado nota este progreso constatando una puesta en forma, una orientación del trabajo.
SAN DAN: Es el principio de la comprensión del Kokyu ryoku. La entrada en la dimensión espiritual del Aikido. La agudeza, la precisión y la eficacia técnica comienzan a manifestarse. Ya es posible enseñar a debutantes.
YODAN: En este nivel técnico avanzado se comienza a vislumbrar los principios que rigen las técnicas. Es posible remplazar ocasionalmente al profesor.
5º DAN: El arte respeta los principios y el espíritu comienza a separarse de la forma, ya no permanece prisionero del aspecto exterior de la técnica. Aparecen nuevas técnicas en función de las situaciones.
6º DAN: La técnica es brillante, el movimiento es fluido y potente. Se impone de manera evidente a aquel que mira. La potencia y la flexibilidad físicas así como la limpieza mental se unen sin ambigüedad en el movimiento y se expresan también en la vida cotidiana.
7º DAN: El ser se desembaraza de sus oscuridades y aparece en su verdadera naturaleza, manifiesta su verdadero ser, libre de toda atadura siente la alegría de vivir aquí y ahora.
8º DAN: Más allá de la vida y de la muerte el espíritu claro y abierto, capaz de unificar a los contrarios, sin enemigo, no se pelea. Sin combate, sin enemigo, es el eterno vencedor. Sin ataduras es libre, libre en su libertad O Sensei decía “frente al enemigo basta con que me tenga de pie, sin nada más”. Su visión engloba y­ armoniza la totalidad, pero no se detiene ahí. Incluso el agua más pura puede corromperse en una charca, no hay que olvidar jamás el espíritu del debutante acometiendo su primer paso.
Actitud frente al paso de grados:
En esta sección hemos incluido parte de las enseñanzas de Tamura sensei  sobre la actitud que hay que tener frente a los exámenes, debido a que la actitud y el comportamiento frente al jurado es una parte tan importante como la realización y conocimientos de las técnicas necesarias para el examen.
Es evidente que la actitud adecuada en el momento del examen debe ser enseñada con anterioridad por los profesores. La única razón de ser de los exámenes de Kyu o de dan en Aikido es la de poder apreciar uno mismo la medida de nuestros progresos técnicos a la vez que del nivel mental adquirido en un arte donde no existe la competición.
Lo verdaderamente importante es poder manifestar enteramente los resultados de la propia práctica cotidiana, en el sentido de la unidad del Ki, del corazón (kokoro), del cuerpo y de la técnica. En el momento del examen, las técnicas se encadenan con rapidez, precisión y potencia: la potencia del cuerpo debe expresarse sin interrupción, tanto en resistencia como en capacidad de sufrimiento. La calma y lo intrépido del corazón deben animar una ejecución técnica de una precisión meticulosa. Sin miedo, sin vacilación, sin altanería, cada gesto debe efectuarse en la total unión del cuerpo y del espíritu. Es bueno, con esta perspectiva, orientar la práctica cotidiana hacia esta unión total, lo que permitirá en el momento del examen, sin cambio alguno con respecto al ejercicio ordinario, estar distendido, relajado y guardar el gesto amplio sin dejarse distraer por nada en absoluto. Hay que permanecer libre.
Si habéis sabido expresar los resultados de vuestra práctica diaria de forma plena y entera, aunque suspendáis debéis consideraros satisfechos. Habiendo pasado un examen con brillantez, si no habéis satisfecho esas condiciones de las que sois la última instancia, el único juez, no os enorgulleceréis de ello. Suspender y echar la responsabilidad sobre el tribunal os sitúa en el más bajo nivel: ¡no esperéis comprender nunca nada de nada en Aikido si os empeñáis en actuar así¡ Pensar que el jurado es parcial es la prueba de que vuestro corazón es parcial. Hay que agradecer al jurado que os ha indicado los aspectos negativos de vuestra indumentaria, de vuestra técnica, antes que odiarlo pensando que no entiende nada de Aikido.
Y si, por extraordinario que parezca, el jurado no entendiera verdaderamente nada…¿debería esto cambiar en algo vuestro trabajo? E incluso si no habéis comprendido por el momento las intenciones del jurado, llegará un momento en que comprendáis que gracias a este fracaso momentáneo, habéis trabajado más y que vuestra técnica y vuestro espíritu han progresado por ello. Seguramente se lo llegareis a agradecer a este jurado que os habrá permitido evolucionar sin orgullo y sin auto satisfacción. Es, según creo, este estado de espíritu lo que manifiesta el “wa”, la armonía y la paz, de la que hablaba O Sensei. La paz no reside solamente en uno mismo, no puede existir más que al mismo tiempo “en” y “alrededor” de uno mismo.
El Aikido es una espada de dos filos: cuando cortamos al adversario en dos, hay que saber que nos cortamos a nosotros mismos en dos. Si dejamos de vivir al adversario, nos salvamos a nosotros mismos. Lo que quiere decir que no hay que establecer la dualidad adversario/uno mismo. Tomemos como ejemplo el caso de un jurado total y absolutamente parcial e injusto. Incluso un jurado así, si está bajo el encanto, no encontrará nada que desdecir de un buen examen: es en este estado de espíritu en el que os tenéis que presentar. Si a pesar de todo fracasáis, no os dejéis abatir. Aprovechadlo para mejorar vuestros defectos. Manteneos derechos y dignos, sin guardar rencor a quien quiera que sea y probablemente el jurado que os ha suspendido sentirá vergüenza. Si recibís un grado que no merecéis, sabed que no lo habéis recibido más que para indicaros que toda posibilidad de evolución os está desde ahora en adelante vedada. Por el contrario, que un grado os sea negado debe ser interpretado como la petición que se os hace de un trabajo más profundo para el que tenéis plena capacidad.
Actitud después del examen:
En esta sección hemos incluido parte de las enseñanzas de tamura sobre la actitud del candidato a dan después de aprobar el examen.
Toda persona se alegra de pasar satisfactoriamente un examen de dan. Lo que no es una razón para salir del Dojo sin saludar o abrazarse felicitándose sobre los tatami, actitud que no podemos alentar. Pasar un grado o ganar una competición son dos actos de naturaleza bien distinta. La primera de las cosas que hay que hacer es dar las gracias a los miembros del jurado, después al propio profesor y a los sempais, siendo a partir de este momento cuando podemos compartir nuestra alegría con los amigos. También en Francia al comienzo de mi estancia allí, los practicantes que acababan de pasar su examen, ofrecían a sus profesores una pequeña fiesta en un bar y no dudaba en descorchar una botella de champán. Incluso cuando yo era uchi-deshi, las personas de educación tradicional ofrecían al maestro, a sus sempai y a los amigos practicantes, una comida de agradecimiento.
Claro está, que para los jóvenes puede existir una dificultad material, pero ¿no habría ningún medio de hacer por lo menos la intención y de ofrecer, por ejemplo, un aperitivo para señalar la ocasión? Y si todavía esto fuera mucho, lo menos que uno puede hacer es dar las gracias. Es seguro, que el haber podido pasar de grado se debe al trabajo, a los esfuerzos y a la disposición personal, pero no hay que olvidar por ello, la ayuda recibida del profesor, de los sempai y los estímulos de los camaradas de trabajo.
Es preciso pues educar a los alumnos en este sentido. Es bueno escuchar las observaciones sobre nuestra propia actitud en el momento del examen y el pedir al opinión del propio profesor y de los compañeros más antiguos para hacer de ello una base de trabajo.
(Extraído de: “AIKIDO, Etiquette et Transmission; Manuel a l’Usage des Professeurs”, Tamura Nobuyoshi. Les Éditions du Soleil Levant 1991, pg 94-96.)
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